Mentalmente muerta.

viernes, 17 de agosto de 2018

Agonía

Estoy tan triste. 
A veces imagino cientos de situaciones en mi cabeza; situaciones que me gustaría que ocurrieran. 
Sería lindo recostarnos en el césped a escuchar la música que tanto nos gusta, que me tomes fotos casuales tipo polaroid mientras tengo una gran sonrisa en el rostro porque no siento inseguridad ni miedo, que me abraces por la espalda o por la cintura sorpresivamente, que nos riamos a carcajadas hasta que nos falte el aire, que tomemos una siesta juntos mientras apoyo mi cabeza en tu pecho y nuestros pies se rozan cálidamente, que me des besitos en la mejilla y luego yo dártelos por todo tu rostro, que nos brillen los ojos cuando le prestamos atención al otro, qué probemos todos los sabores de todas las cafeterías y restaurantes de Lastarria y Bellas Artes, que vayamos al bosque, a lugares abandonados, que me acaricies lentamente el cabello y el rostro con mucha ternura, que miremos las estrellas mientras nos quedamos hablando hasta tarde, que bailemos sin importar qué tan estúpidos nos vemos, que sintamos el mar sobre nuestros pies una tarde fresca caminando por la orilla de la playa; escuchando el sonido de las olas, ensuciándonos con arena; que seamos suficientes, que nos entendamos inigualablemente y que explotemos de amor al vernos. Cuántas cosas he imaginado... Pero me duele saber que probablemente nunca ocurrirán por mi personalidad de mierda, porque no me siento cómoda con ellas a pesar de anhelarlas con mi alma, y cada vez que pienso en ello, es como si me enterraran una estaca en el corazón; lenta y profunda agonía, expulsada en lágrimas.

viernes, 3 de agosto de 2018

Nosferatu

Quizás lo peor no sea estar muerta en vida
sino que te revivan
y luego te apuñalen 
directamente con una estaca en el corazón
mientras te dicen que todo estará bien,
que no se puede seguir así
viendo cómo te desangras,
pero sin mirarte, sin observarte;
and the saddest part is 
that my comfort zone 
has always been 
sadness and sorrow
for years and years.

lunes, 30 de julio de 2018

Ya no aguanto estar aquí

Quiero escribir sobre mí;
escribir cómo me siento,
pero mejor escribiré sobre este hombre
que ha de reemplazarme:

Es triste y solitario,

deseoso de la noche,
nihilista hasta la médula.
Poca cordura le queda
a su mente que funciona
con la cuerda que nadie venera.
Gustoso por saber
aquello que nadie quiere saber,
ha sido utilizado,
engañado,
abandonado
y humillado;
¡qué ser más despreciado!

Ya no le importa lo que piensen de él,

sólo y solo se esta sujetando de ese grueso cordel
arriba de una silla,
con la habitación oscura
sólo alumbrada
por la luz de la ventanilla.

Una nota ha escrito

y el ordenador está encendido,
la cámara ha puesto
para captar tan glorioso acontecimiento.

Los años han pasado,

la gente ya se ha olvidado
de aquel hombre pálido y escuálido,
ojeroso e insípido
que deambulaba por las aulas
sin molestar a ningún alma;
cuánta hipocresía hubo en su llanto
y su lamento
cuando se enteraron de la noticia.
Ahora todos viven irónicamente felices
en la ignorancia y la desdicha.

Nadie pregunta / A nadie le importa

Un día de monotonía y rabia, mientras me encontraba sola en casa, comencé a escuchar música. Era deprimente y sanador. Entre canción y canción, empecé a recordar lo que nos habíamos dicho... Lo que te había dicho y lo que habíamos hecho. De fondo la música parecía no tener fin. Mi piel y garganta quemaban, mi cabeza retumbaba. Todo iba demasiado rápido; los latidos de mi corazón, mi respiración, mis pasos y pasos, uno tras otro. Sonaba el soundtrack de Trainspotting mientras me dirigía a la cocina para tomar una taza pensando en lo mucho que quería drogarme. De pronto me encontré frente al ventanal que da hacia el patio; la ira y euforia crecían cada vez más. Quería golpear a alguien, de verdad quería hacerlo, pero mi único alivio fue arrojar la taza contra el muro escuchando cómo todo se hacía trizas mientras el mundo se detenía, liberándome así, momentáneamente, de toda la cólera inducida por ti. Pasó la tarde y pasaron los días, y como era de esperarse: nadie extrañó la taza... Nadie se percató de la falta de su existencia, y nadie nunca preguntó por qué habían trozos de vidrio en la cerámica.

lunes, 23 de julio de 2018

Síndrome de Abstinencia

Después de cada mes, viene el Síndrome de Abstinencia;
náuseas, nerviosismo, rabia, desesperación, angustia, nostalgia...
Y lloro, con fuerza, como nunca antes.
La habitación se inunda y yo también,
los recuerdos aparecen y las palabras desaparecen;
al pasar los días llegas tú y todos los síntomas se van...
Sólo queda la nostalgia y el añoro por todo lo que un día fue.
Por un momento ilusorio lo pienso y creo que así será;
te veo, nos vemos, ningún daño nos hemos hecho.
Todo parece mejor y de forma repentina -pero provisoria-
anticipo tu marcha confirmándolo después con tu maldita indiferencia
y con tu indirecto no me interesas
Entonces dejamos de hablar otra vez
y el ciclo se vuelve a repetir un mes después:
náuseas, nerviosismo, rabia, desesperación, angustia, nostalgia...

jueves, 7 de junio de 2018

Abrázame

abr. 05, 2017

De verdad quiero enterrarme mil cuchillos
Y arrojar el celular contra el muro
Y llorar...
Y llorar
Y llorar
Y llorar




























Hasta deshidratarme y morir.

martes, 5 de junio de 2018

Vorágine

Podría rajarme el brazo
Quemarme con un cigarro
Darme puñetazos
Arrancarme el pelo 
Apuñalarme
Limpiar la sangre
Sacar mis ojos
Servirlos en platos
Comer mis vísceras
Esparcir veneno
Y nada
nada serviría
para calmar la vorágine
que siento dentro.