Después de cada mes, viene el Síndrome de Abstinencia;
náuseas, nerviosismo, rabia, desesperación, angustia, nostalgia...
Y lloro, con fuerza, como nunca antes.
La habitación se inunda y yo también,
los recuerdos aparecen y las palabras desaparecen;
al pasar los días llegas tú y todos los síntomas se van...
Sólo queda la nostalgia y el añoro por todo lo que un día fue.
Por un momento ilusorio lo pienso y creo que así será;
te veo, nos vemos, ningún daño nos hemos hecho.
Todo parece mejor y de forma repentina -pero provisoria-
anticipo tu marcha confirmándolo después con tu maldita indiferencia
y con tu indirecto “no me interesas”.
Entonces dejamos de hablar otra vez
y el ciclo se vuelve a repetir un mes después:
náuseas, nerviosismo, rabia, desesperación, angustia, nostalgia...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario